AULA ANIMAL / PROYECTO DE EDUCACIÓN ANTIESPECISTA / aulaanimal@gmail.com

Sobreviviendo a la presión social

9 Ene 2019

Por Elsa Gil Martínez

Nos han pedido que escribamos unas líneas sobre el día a día de una familia vegana como la nuestra, escribir sobre ello no es difícil, lo complicado es transmitir a través de un medio escrito tantas emociones y sentimientos e intentar hacerlo sin que este texto se convierta en demasiado extenso. Intentaremos que os resulte un viaje desde una perspectiva distinta, pero amena.

Lo primero, nos presentamos, somos Elsa y Javi y desde hace dos años apostamos por criar desde el embarazo en el veganismo a nuestra hija Aluhe. Una crianza acorde con nuestro posicionamiento ético a lo largo de los cinco últimos años.

Nuestro viaje de críticas comienza tras un embarazo vegano y un parto de una bebé completamente sana, a quien nos la incluyen en “valoración especial” con seguimiento más continuado tras informar al personal que yo seguía una alimentación sin productos de origen animal. Recuerdo la mezcla de sentimientos encontrados entre los miedos que el  personal sanitario nos transmitía mezclados con la seguridad de los meses informándonos y asesorándonos de que criar a una niña vegana era posible e incluso beneficioso para la misma, pero sin apoyo alguno en una situación donde tu mente y tu cuerpo transitan por una cuerda fina que en cualquier momento fallas al pisar, lo vivido nos hace recordar, no sin sonreír con orgullo, que las piedras en el camino nos han servido para fortalecer el piso del mismo.

A la falta de profesionales (Asesoras de lactancia, Nutricionistas, Psicólogas, Fisioterapeutas de suelo pélvico,etc..)  ,que la mayoría de madres y muchos padres necesitan en estos primeros años de vida y para quienes el Sistema Público Sanitario no tiene respuesta en la mayor de los casos, se une en las familias veganas el desconocimiento compartido en la gran mayoría de Hospitales, Centros sanitarios o  Pediatría para dar respuesta a las dudas que nos puedan surgir y atender nuestras necesidades.

Culpabilizarnos del contagio de un virus normal en cualquier otro bebé, acusarnos de “imponer”, incluir a nuestros bebés en “riesgo”, aconsejarnos hacer analíticas constantes e innecesarias desde su nacimiento, negarse a brindar menús acordes a nuestras necesidades en centros educativos u hospitalarios ,actividades de ocio/educativas no excluyentes y lo más terrible, intentar disuadirnos de lo que consideran “una moda peligrosa”, son situaciones con las que día a día tienes que enfrentarte  en el ámbito sanitario, educativo y social en el que te desenvuelves.

En su primer día de guardería con su bolsa de “Sentir nos hace iguales” y su cuento de “El cazador y la tribu de los Lazulis”

Vivimos en una sociedad donde inversamente a lo que ocurre en la edad adulta, los patrones de salud y belleza en bebés se conceden a los que tienen un mayor peso, muchos de los cuales están sobrealimentados debido a la ingesta elevada de calorías vacías presentes en  productos azucarados y papillas procesadas. Según el estudio de nutrición infantil Alsalma, dirigido por la doctora Ana Moráis, del Hospital Infantil de La Paz se concluye que el 90% de niñas y niños españoles entre 1 y 3 años ingieren más del doble de proteínas diarias recomendadas por consumo excesivo de leche de vaca y carne y un 71% consumemás calorías de las necesarias, germen del desarrollo de muchas enfermedades tempranas (https://m.eldiario.es/caballodenietzsche/Ofrecer-alimentacion-vegetariana-regalos-hacerles_6_629647067.html). Es prioritario hacer llegar a la ciudadanía que la alimentación vegana en bebés no es  “insana” o “falta de nutrientes”, principal arma arrojadiza contra nuestras familias. Tenemos a una sociedad más preocupada en señalar y atacar a las familias veganas, cuando realmente el veganismo como “posición ética” no sólo conlleva no consumir animales y derivados, sino apostar también por el consumo de productos de km 0, frutas y verduras de temporada, productos naturales y sin procesados así como que conlleven el mínimo impacto medioambiental o explotación humana, que en informarse que en el siglo XXI es posible alimentarse en cualquier etapa de nuestra vida causando el mínimo impacto sobre la vida de otros seres sintientes.

La desinformación y los miedos que están presentes en nuestro entorno llegan a convertir en muchos casos una vida “normal”, aunque diferente en una carrera de obstáculos con vivencias muy dolorosas e injustas  y discriminaciones que nos llevan a ser “excluidas” sólo por prejuicios basados en el miedo, la ignorancia y la NO evidencia científica.

Un ejemplo  de lo expuesto es la triste situación que no hace muchos meses tuvimos que vivir.  Conocimos el precioso trabajo que la ONG Infancia Solidaria realiza a través de la prensa.Un  Programa de atención quirúrgica a niñas y niños de países “en vías de desarrollo” a los cuales se les ofrece en España una asistencia médica-quirúrgica y una familia de acogida que sufraga los gastos de alojamiento, manutención, transporte o cualquiera que se ocasione durante los meses que ese menor y su familiar estén en España.  Nuestra familia entiende el veganismo no sólo como una manera de alimentarse, la alimentación sería “vegetariana estricta”, pero comúnmente se conoce como “vegana”, por ello me refiero a ella igual en este artículo. El veganismo va más allá, es un modo de vivir, pensar o actuar orientado a conseguir el fin de la opresión, la injustica o la desigualdad, por ello consideramos que participar en este bonito proyecto no sólo sería beneficioso para las familias que pudiéramos acoger, también sería una experiencia muy enriquecedora para nuestra peque, una experiencia que podría  mostrarla las diversas realidades que existen, ayudarla a construir una mentalidad abierta y solidaria, normalizando desde su infancia la empatía, una de las cualidades más importantes de las que están incluidas en nuestra inteligencia emocional. Habilidades que la posibilitarán adquirir herramientas para trabajar por un mundo más justo; que es nuestra prioridad en su educación.

Esta ilusión se tornó en impotencia y decepción cuando, tras hablar telefónicamente con quien se presentó como presidente  de dicha ONG, se nos negó ser familia de acogida únicamente por ser vegana, ya que según argumentó “, tienen que velar por el máximo bienestar y cuidado de los niños y cree que no existe unanimidad médica sobre si una dieta vegana es la más adecuada para niños.

Manifestación contra la sentencia de la Manada.

Durante estos dos años de crianza vegana de nuestra pequeña hemos contado con el asesoramiento personalizado y el apoyo inmenso de la Pediatra Miriam Martínez Biarge, Neonatóloga (pediatra especializada en la atención y los problemas de recién nacidos) autora del blog “mipediatravegetariano”. Especialista en nutrición infantil, miembra del Comité Asesor del Grupo de Médicos Veganos del Reino Unido, asesora de profesionales sanitarios, actualmente ejerce en Reino Unido y España y la cual acaba de publicar “Mi familia vegana”. En vano explicamos a esta ONG que esta profesional era nuestra asesora y contábamos con ella  humana y profesionalmente, también en vano fue nuestro ofrecimiento a costear otra manutención “no vegana” fuera de nuestro hogar si era la única opción médica/profesional.

Frente a lo desconocido, el miedo y los prejuicios mandan.

Actualmente estamos a la espera de que nos confirmen si podemos entrar dentro del Programa de acogimiento familiar del Gobierno de Cantabria sin tener que renunciar a criar dentro de nuestros principios, porque la “flexibilidad” que nos exigen, nos obliga a cambiarlos y no estamos dispuestos.

Sois muchas las personas que os preguntareis el por qué mostrar de antemano que somos una familia vegana y la respuesta es muy sencilla; no tenemos obligación de hacerlo, pero tampoco de escondernos. Participar en cualquiera de estos programas tanto públicos como privados conlleva entrevistas, tiempo y dedicación, adecuación de nuestras jornadas laborales, formación y un seguimiento minucioso que tarde o temprano visibilizarían que criamos de un modo diferente y seguramente tendrían como resultado los mismos miedos y prejuicios ya comentados con anterioridad. Por ello, preferimos que la negativa se produzca antes de habernos involucrado emocionalmente con los proyectos y haber organizado nuestras vidas en base a los mismos.

Esperamos no tener una nueva negativa y poder seguir los pasos de nuestra compañera  Lucía M.N. y su pareja Abel G.R. que han sido familia de acogida en otra provincia de una niña de 6 y un niño de 8 años y todos ellos  llevan una vida vegana y feliz.

Visitando a su amigo

Por todo lo expuesto consideramos no sólo necesario sino urgente el activismo enmarcado en la primera infancia, un trabajo centrado prioritariamente en la alimentación. Al convertirnos en madres y padres, creo que todas las personas hemos experimentado ambigüedad y  ambivalencia en nuestros sentimientos, experimentamos con una fuerza mayor lo que es asumir una responsabilidad y desempeñar un nuevo rol, por ello cualquier presión social que juzgue un modo de crianza, aumentará los miedos en muchas familias, incluidas las que previamente estemos informadas o hayamos  dado este paso. Porque existen muchas personas que previamente a ser padres o madres eran veganas y tras tener un bebé no han seguido su misma alimentación con su descendencia debido a estas fuertes presiones.

Existen grandes intereses económicos detrás de los miedos que se intentan sembrar en las familias que deciden criar con una alimentación vegana, por ello junto a la ya citada Pediatra Miriam Martínez Biarge, hemos emprendido conjuntamente un Proyecto de visibilización de este modo de vida que cada vez es más común en nuestra sociedad, modo de vida que conlleva una alimentación cada día  más frecuente encontrar dentro de los centros educativos y mostrar cómo esta es completamente válida, incluso saludable y beneficiosa en cualquier etapa de la vida, incluido el embarazo, la lactancia o la infancia https://noticias.funiber.org/2017/01/20/asociacion-americana-nutricion-dietetica-ratifica-dietas-vegetarianas-saludables. Un proyecto que aporta la perspectiva médica por parte de Miriam y la psicológica por mi parte, no sólo por lo vivido en mi experiencia como madre, también por lo aprendido dentro de mi formación como Psicóloga especializada en infancia, gerontología y género.

Desmentir estos prejuicios y falsedades que se vierten sobre la alimentación vegana en la infancia considerándola “deficitaria”, “insalubre” o “enfermiza” es el objetivo prioritario que nos hemos propuesto desmontar en este Proyecto al que aún estamos dando forma y buscando espacios dentro de las distintas Administraciones Provinciales para llegar no sólo a ámbitos educativos, también poder formar a pediatras y distintos profesionales sanitarios. El primer taller lo acabamos de impartir este pasado mes de Diciembre en el Instituto Besaya de Torrelavega (Cantabria) para estudiantes de primer y segundo ciclo del Módulo de Formación Profesional de Técnico Superior de Educación Infantil. Estamos muy satisfechas de la participación y optimistas de llegar a la mayor cantidad posible de profesionales vinculados directamente con familias veganas.

Ninguna familia, persona o colectivo estará abierta a escuchar o dispuesta a desarrollar modelos de vida basados en ética o justicia hacia todos los seres sintientes mientras se siga considerando erróneamente que sólo tenemos una manera de alimentarnos y no enfermar y que esta pasa por “comer a ciertos animales”, por ello nuestro más sincero y cariñoso reconocimiento a todas esas valientes personas que habéis apostado por modelos familiares (sea cual sea el tipo de familia) que conllevan un activismo diario, constante y agotador en la defensa de unos valores basados en la empatía, que rompen con lo establecido y dejan en evidencia que es posible un mundo diferente y de que mejor manera, que crearlo desde la infancia y desde el ejemplo a la misma.

Para todas las familias veganas que compartís este camino os decimos que: “Somos imparables y juntas invencibles”!!